Miembro fundador
Por qué existe
La entrada general abre un día. La membresía sostiene el terreno todos los días. El Cayo no es un club. Es un pedazo de la Laguna de Jucutuma que queremos dejar en pie para San Pedro Sula y para Honduras: agua, sombra, un techo. Los $100 del mes pagan la gente, el agua y el equipo. Los beneficios son el modo de habitarlo. El fin es que el proyecto dure.
Qué incluye
Para quien es?
Un padre que pesca con su hijo un martes. Niños que se suben a un árbol, bajan un cerro y se comen un mango del palo. Bicicleta, caminata, pájaros, un picnic en un suelo que no es de un mall. El UTV es cómo se aprende el predio. Los oficios del campo caben cuando hay quien enseñe. No hace falta comprar la finca. Se paga un mes y se entra.
El miembro puede venir entre semana y quedarse a la hora que el día pida. El sábado de entrada general sigue abierto para quien solo puede un día.
No es una acción de la empresa. Es un asiento en una mesa puesta para que el Cayo siga siendo El Cayo.
Lo que incluye
Acceso al predio todos los días, no solo el sábado de entrada general.
Una llave del UTV y una llave de la cabaña, sujetas a reserva.
Derecho a quedarse a dormir en la cabaña la noche que les toque.
Mesa para la cena en la cabaña, en un pabellón o en una estación.
Vuelta al Cayo en el UTV, cuando el vehículo esté libre.
Fogata, si el día y el viento lo permiten.
Los niños usan lo que esté puesto: redes en los árboles, mesa de ping pong, cancha de volleyball, el cerro, los senderos.
Un invitado entra con el miembro, sin cobro extra. Los demás pagan la entrada del día.
El turno es por orden de llegada. Se pide con anticipación. No hay reserva hasta que les confirmemos.
El sábado de entrada general sigue abierto para quien solo puede un día. El miembro no desplaza al pueblo; avisa y se le abre.