La garza en el agua
En el Cayo no quisimos un animal que vuele de la página. Quisimos uno que ya vive aquí.
La Laguna de Jucutuma sostiene garzas al ras del agua, entre lirios que no se alzan como flor de jardín, sino que se quedan donde el agua las pone. El logo parte de eso: una garza en tierra, los pies en el agua, quieta. No es un escudo de cacería ni un dibujo de souvenir. Es el mismo gesto que pedimos al visitante: llegar, sentarse, no llevarse el terreno.
El pico lleva un naranja corto. El cuerpo y las letras van en el verde olivo del lugar. No lleva bandera ni lema. Lleva el animal, el nombre y el agua. La ele de el se ata a la pata porque el nombre y el animal son una sola pieza, no un dibujo pegado a una tipografía de catálogo.
Sirve en un sello, en un pilar de concreto, en una gorra. Si un trazo no sobrevive en pequeño, no pertenecía al Cayo.
La garza no firma la obra que Dios quiera hacer aquí. Solo marca el terreno que cuidamos mientras esa obra llega.